miércoles, 28 de marzo de 2007

Ejemplo de cómo NO se gestiona una empresa


Ayer pudimos presenciar como el Presidente Rodríguez Zapatero contestaba a las preguntas de los ciudadanos españoles a través de un programa de TVE.

Antes de comenzar a exponer mis ideas debo decir que no es mi intención hacer valoraciones ni críticas políticas, si no una reflexión sobre el gobierno de una empresa, que puede ser fácilmente extrapolable al gobierno de una nación.

Sin lugar a dudas, se podría decir que el Presidente de España se encuentra gobernando toda una maquinaria empresarial capaz de generar riqueza y valor para la sociedad, por lo que nuestra nación (España) puede ser entendida como una empresa. En ella, toda persona miembro de la comunidad se podría llamar trabajador, ya que mediante la interación con su entorno del día a día, está favoreciendo al crecimiento del PIB español.

Observando el funcionamiento de una empresa cualquiera podemos decir que toda persona (o trabajador) jugará un papel fundamental dentro de la organización para que la buena marcha sea posible. Para ello se hace imprescindible que se encuentra feliz y motivada de tal modo que su buen hacer sea un hecho. Esto sólo será posible si la cúpula directiva se encuentra involucrada al 100% con todo el personal de la organización, identificando sus necesidades e intentando satisfacerlas. Si se consigue esto, repercutirá positivamente en el trabajador y por tanto, también en el caminar hacia el futuro.

Pues es precisamente en este punto donde comete un error nuestro Presidente del Gobierno y del que cualquier directivo debería aprender lo que NO hacer. Cuando ayer contestó que "un café cuesta 80 céntimos" demostró no estar cercano al día a día de sus trabajadores. El café que tomé esta mañana me costó 1.20 euros. ¿Qué significa esto? ¿El IPC ha subido un 50% en menos de un día? De hecho, estas son las preocupaciones básicas que los ciudadanos de a pie tienen un día normal de sus vidas, y que desean sean atendidas por su Presidente. En la misma línea, en una empresa, los empleados tienen ciertas inquietudes que si fueran atendidas por sus directivos, crearían un mejor ambiente de trabajo y repercutirían en mayores beneficios para la empresa.

Por tanto, hay que tomar nota de estas lecciones y estar atentos a las necesidades de nuestros trabajadores.

P.D: y ahora que lo pienso, ¿no sería más real tratar a los ciudadanos como clientes del Gobierno en este símil?

2 comentarios:

El antifaz dijo...

Zapatero no tiene que saber cuánto vale un café. Esto ni le acerca ni le aleja de la realidad de la calle. Siguiendo el simil empresarial, es como si al director de un hospital le preguntaran cuánto se tarda en limpiar un quirófano después de una operación. Te fijaste en la anécdota amigo; ¿recuerdas alguna de las otras respuestas que dio?

pdelgado dijo...

La reflexión que yo realizaba no se refería a los procesos que se realicen dentro de una empresa, pero ya que lanzas la pregunta, en mi opinión, el director de un hospital sí que tiene que saber el tiempo que se tarda en los procesos claves dentro de un hospital para poder tomar decisiones al respecto. ¿Limpiar un quirófano después de una operación es un proceso clave? Seguramente sí, aunque nunca he trabajado en un hospital. Si es así, el director debería conocer el tiempo de media que se tarda en limpiar el quirófano.

Ahora bien, como ya he dicho, más que a los procesos, me refería a las personas. Los directivos de empresas olvidan en muchas ocasiones que dirigen a personas, que son las que encaminan el futuro de la empresa. Por ello han de estar pendientes de las necesidades de sus empleados, así como de sus clientes. Igual que a los trabajadores les preocupa, por ejemplo, el salario que cobran, a los ciudadanos de un país les preocupa el precio que pagan por las cosas. Por ello, digo que el presidente de España (sea del partido que sea) ha de tener conocimiento de los precios que existen en el mercado, y perdón, pero un café difícilmente lo encontrarás por 80 céntimos (sí, perdón, en las cafeterías para universitarios y en el Congreso).

Para finalizar quiero volver a subrayar que en realidad no sólo se dirigen procesos y empresas (en este caso un país). No podemos olvidarnos de las personas que forman el motor de la economía.

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